Deseo las rocas, sirenamente verticales, con rencor perpetuo. Cerca se perfilan limbo, colchón de manos entre el mar y el infierno.
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la voz del capuchino emparedado se había hecho casi imperceptible ALEJO CARPENTIER, El reino de este mundo El amor que guardo en una maleta se pudre lentamente. Con voz de emparedado gime -gemía- quizá haya muerto.