En el cuello siento tus piernas, quédate, me dices, tu nuca doblada y mis dedos que la recoge como un pájaro cojo que salta, columpiamos los miembros al compás del quejido, gemido de la garganta honda, tuya, como esto que sostengo y que brilla por su ojo parado, morado, redondo, como mi cabeza [...]