Al escribir sobre una flor intima y pudorosa(Miguel Guerrero)

Publicado: 31 mayo 2017 de formasdifusasdbate en Discusión

Al escribir sobre una flor íntima y pudorosa
 
Dicen que cada sueño y cada meta tienen cierta cantidad de océano condensado en ellos. Eso lo sabe cualquier sombra e incluso cualquier realidad que desee permanecer inconclusa mientras los fulgores ilusorios de una vida, de esta vida y de todas las vidas habidas y por haber, galopan desbocadamente en compañía de un alma que siempre lucha contra la injusticia. Esta corta historia nos remite a un joven que en su empeño por superarse a sí mismo y en su sueño por querer ser escritor, al darse a conocer un poco, comenzó a ser víctima de intolerancias. Claro, lo típico, la envidia que se transforma en habladurías. Pero, eso sí, hablemos también de la luz, porque, para ella, dicen, vistas desde otra perspectiva, o quién sabe si desde una perspectiva absoluta y suprema, todas las cosas mienten con sus olores y sus formas. Pero lo que en realidad sucede, es que el universo entero, con todos los sentires que en él residen, y en su efímera presencia inagotable, y en sus agenciales pulsiones inaprehensibles, y en sus más falsarios instantes de existencia, cae, cae en los más evanescentes agujeros imperceptibles, al igual que todas las luces y todas las sombras de probable transitoriedad. Sí, los gajes del oficio que llaman. Y es que… volvamos a aquel joven quien luego de que comenzara a ser algo conocido, cada que debía abordar un bus urbano y alguna joven chica se enteraba de que un joven escritor se encontraba allí, ella decidía acercársele para admirarlo un poco, pero personas presentes en el lugar, no todos, desde luego, pero sí algunos, aquellos, debemos decir, con algún conflicto personal por resolver, con alguna frustración ocasional que no evitaba manifestarse de cuando en cuando en maledicencia, enardecían, se colocaban furiosos. Ese tipo de éxito es imperdonable.
 
No es raro decir que la maledicencia que sin saberse cómo ni por qué se transforma en crimen de odio es uno de los males más frecuentes de nuestra época. Sí, eso es muy pero muy cierto. Es tan cierto como que el aire carece de pertenencias. Tan cierto como que la inspiración a veces se arropa plácidamente con las estrellas, y tan cierto como que en su juventud el corazón es muy dado a actuar con las vanidosas y curiosas premuras de un océano con toda su profundad en movimiento. Claro, llegó un momento en el cual el joven del que hablábamos, al abordar un bus escuchaba cómo los pocos que le tenían envidia comenzaban a abordar a cualquier persona que tuvieran al lado para comenzar a decir cosas como “dicen que es famoso, pero seguro que como cualquier político ha de ser un ladrón”. Al poco tiempo aquellos pocos intolerantes se volvieron marejada y tal parece que para legitimar su crimen de odio cuando se les cuestionada, argüían cualquier información que de forma intromisoria le hubieran usurpado al prometedor joven descrito. Al poco comenzaron a amenazar al joven a viva voz o a inventar más cosas horribles de él. Muchas personas permanecían expectantes ante la situación. Eso sí, cada que algún intolerante la emprendía contra aquel joven que ni conocía, ni sabía a ciencia cierta porque tantos lo admiraban, rara vez otra personas le decía “Mi buen amigo, el que está cometiendo un crimen, y de hecho varios, eres tú”. ¿Qué crímenes? Bueno, esta es una historia que puede suceder en la cotidianidad. Su esencia o su quid último habla de la importancia de derechos como la honra o el buen nombre, de cómo en ocasiones miles y miles se pueden enfrentar a alguien que no tiene más armas que su propio valor y un corazón que late por encima de las costuras de la luz y por encima de todas aquellas dimensiones de la vida que se ahondan en una mirada.
 
Un extraño verano que titila de frío entre los árboles, debemos decir, recibe todo el polvo errabundo de la tierra. Entretanto, un régimen atroz de intolerancia y odio sigue manifestándose. “No puede ser, no solo acceden a su vida privada y cometen la atrocidad de robar de él todo lo que pueden, sino que aparte se escudan precisamente en eso que han robado para justificar, no sé cómo, una cantidad irrisoria de insultos”, dijo cierta vez una persona medianamente consciente de la situación. Una situación extraña en la que muchas otras personas gritaban incoherencias, cosas incompresibles. A nuestro parecer, también debemos decir, hablamos de un joven grande. Una persona digna de admirar. Bueno, y es que, eso de admirar al joven que hemos descrito molesta a quienes ejercen intolerancia contra él, razón por la cual, bien cabe describir la práctica siniestra de que, si no son capaces de derrumbar el espíritu inquebrantable de aquel muchacho, y si la misma comunidad se manifiesta ante sus insultos, aquellos intolerantes proceden a torcer significación para llamar “loco” al muchacho.” No entiendo, pero ¿qué intereses tienen esas personas que  han confundido a aquel joven escritor con un político o algo similar?”. “No me lo vas a creer”. “Dime”. Quieren que sufra y que llore”. “¿No tienen más objetivos?”. “Sencillamente no. Igual ya están descubiertos, es algo que se vislumbra en la misma inquina y en su persistencia obsesiva, en el hostigamiento que llevan a cabo”. “Eso es terrible”. “Ni que lo digas”. “Y que hace aquel joven ahora”. “Escribe, bastante feliz eso sí, aun cuando no sepa cómo desviar que le digan “pobre”. Escribe un poema sobre una flor que dice así”:
 
Una flor esquiva y pudorosa escribe un diario íntimo en el viento. En todos los rincones místicos en los que converge la dulzura de su aroma, se comprende que ella lleva oculta, en la levedad almibarada y dulce de su fragancia y en todos los intersticios de su propio ser ella, una pasión oceánica y una gota infinita de ternura. Se comprende que ella contiene un sorbo de océano que jamás dejará de chocar contra las orillas sinuosas de la playa del deseo, que jamás dejará de chocar en su empeño imperecedero, y por siempre inacabable de buscar su propia alma.

“un poeta triste es un triste poeta”
Gloria Fuertes

alguien cerró la puerta al llegar la primavera
prematura y estival endecha de nubes y más lluvias
caen furibundos los miedos
y asoma cariacontecido el desolador y quieto vacío
qué luz y fe luego es posible?
qué amor no decapita?
incertezas, intuiciones, imprecisiones..
extravagancias?
ese aliento feble de las palabras de antaño y ya en brusquedades
y ahora qué se llevará la marea
qué puede quedar en los bosques quemados
qué extraños reflejos! qué fríos glaciares!
sí, poeta
sí, nublada mirada
sí, sí, sí… sí
para cuándo vientos favorables
para cuándo nuevas travesías
cuándo la humanidad sea humanidad
aquella bonhomía, aquel cauto contento
dónde se refugian pues las almas?
qué cuerpo es cuerpo en moribundo cuerpo
y tras noches, sinsabores, pánicos; tras lagunas y ríos, el bien, también el mal… las demoliciones…
y queda el cosmos, sus armónicos ecos, y demasiado infinito cosmos, y alguna húmeda verdad hecha de desamores…

Juan Manuel Alfonsín Nogueira

Publicado: 24 octubre 2016 de formasdifusasdbate en Discusión

Las cosas que más me interesan
son las que no tienes explicación.
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Tenía planes no te creas
lo que pasa es que son versátiles
y se adaptan al camino.

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Aunque no lo dijera
después de probarla
me supo agridulce la vida