Comentarios Sobre la Reencarnación general y espacial(Marcos San Juan)

Publicado: 20 julio 2015 de formasdifusasdbate en Discusión

¡Ya Quedó Estilizado El Arco de Acero!,
Así lo he dejado, ¿Qué vulgar esta dicha, no?, ¿Acaso no lo es? Es tan Asquerosa y un tanto blanca.
Ya sé, ya sé, algunos me advierten: “-son vibrantes tornillos que giran, su rechinar agudo asusta solamente la primera vez. La segunda vez, el agua escurre de la boca con una campana falsa. El acero se ríe en las caras. Pero, más nada. Qué fanfarrón es ese Arco de Acero ¿Acaso no lo es?.”
Con ese ciclo revoltoso, ya se había asomado un bailar sucio, una danza repugnante de rocas, de ésas que rozan. Las de las caras familiares ásperas, las repetidas.
”-Ja!” me dije: “-Ja!… Qué Atrevido es este prometedor, este Arco de Acero, se me enseña muy caro, muy orgulloso… lo he visto, es un reactivo, Ja! Sí que lo es, es un reactivo”. Me explico por si no lo ven: ¿No Saben que un prometedor es posible cuando ya ve lo que verá?. Lo duplica, es como un evento más un pupilo, son los adictos. Ellos me lo han dicho todo: “te lo reitero mi espectador, somos libres, somos activos, somos preferidos y de voluntad grande”… Ja! ¡Pero cómo me contenía la risa! Se me tradujeron las carcajadas en que son perdedores, débiles y dependientes de toda ley fijada. De la Teoría de la Reencarnación.
Ya me los conozco, son todos así, degenerados en una consciencia, en una mala consciencia, como algunos dirían. Pues, pensémoslo un momento, (aprovechemos que el señor no está de vigía), escúchenme en este grito aterrador, lo digo en vergüenza, pero escúchenme: “Todos morimos al nacer, reencarnamos frente al mismo espectador, él ya lo sabe, Oh! Sí que lo sabe!, Nunca serás poderoso ni libre, dedícate como buen prometedor al show de saldar deudas, de repetir la misma historia”. Por eso, ya se los he dicho en voz alta, pero ningún dolor he liberado, que desgracia eterna, ¡Que desdicha!.
Entonces, acordemos que ésas son nuestras verdades, no me la discutan o me las controlo, se las divulgo a trozos.
A otros, yo soy El Admirable, pues comprometido entre los insectos, ahí cualquiera se vuelve en algo más. De repente, se los dicto: “Declaro que El Arco de Acero es Santo!, que El Viento es Santo!, que El terremoto es Santo! Y que su Espectro es Santo!. Pero basta! deténgame!, debo parar!, aún mi período no es indeterminado, eso aún no lo he declarado. La incertidumbre ofrece lujo de patéticos. La certeza como augurio y desdicha. Mejor me decido, en verdad, es que mejor que lo admita. A mis insectos, por auto-respeto, les debo decir: “-lamento no ser la nada, o el individuo libre o el admirable. Soy un reaccionario, soy reactivo…. Si, Lo soy”.
Entonces en un llanto regresé al Arco de Acero, regreso a este asunto, a él, porque lo veo y me ve de reojo. Él, sonriente, me refleja una luz blanca mate y me dice: “-Yo soy el estilizado, yo soy el bello, yo soy el perfecto”… (Sonriente continúa) “-Yo soy el aquello y las aquellas. Mírame, soy eterno, el tiempo no derrite a la nada, es lento”. Él concluye y justo entonces me extiende su tanta sombra metálica encima. Yo le grito en fuerza “-mátame Arco, mátame”. Al fin he de morir después de haber nacido. Vienen los camiones que escuché antes, al principio, en la larga carga. Al fin tendré presencia de mi gran creación, asistida por los genios antepasados, haciendo recuerdo justo de esa gran deuda que nunca se paga. La que nunca se acaba.
Al fin, este castigo será mi liberación, ya sabemos que la novedad de un evento no existe, solamente se disimula. Pero, ¡Cómo deseo disimilar y ser disimulado!, ¡Espectador hazme tuyo!, con este grito, te pido: ¡Hazme distinto, no me regreses a la piscina repugnante del Arco de Acero. Te Lo prometo, si es que Yo Prometo, entonces, ¿Cuándo el espectador me verá santo? ¿Cuándo me hará contrario a mi consciencia? ¿Cuándo seré salvaje como la nada y coherente a los más fieros deseos? Todos éstos están enterrados en los cimientos del arco, en su sombra blanca enceguecedora, mate. Maldito Arco.
Lo admito, qué asco lo fácil que prometo, avanzo solo en la bajada. Ya el señor regresó y me vigila. El ciclo lo expliqué y ustedes me entienden: cómo lo nuevo pasó al azul y cómo lo común pasó al negro. Pues yo seré negro, ya por dicha o desdicha, pero seré negro, soy eterno repetido, a veces incluso algo curvo. ¡¿Es que acaso soy el Arco de Acero!?, me atemoriza, sin recurrir a las denuncias, pero todo esto es un llanto. Los desesperados me conocen, nadie me responde.
El fin nunca está cerca, ésa es la creación, esa es la maldición y lo infeliz. Aún, yo lo amo, se lo he dicho, “Te amo” y “Nunca te saldré nuevo, no, nunca”. No lo dejaré, pues yo lo prometo. Ese El Arco de Acero, eres mío y su anillo me pertenece. Mejor admírenlo…
Y así El Arco de Acero quedó estilizado, así lo he dejado, qué vulgar esta dicha ¿no? ¿Acaso no lo es?. Es un tanto asquerosa y un tanto blanca…

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