Pulpos. Carlos pereira

Publicado: 21 septiembre 2017 de formasdifusasdbate en Discusión

filo: Mollusca
clase: Cephalopoda
subclase: Coleoidea
Superorden: Octopodiformes
Orden: Octopoda

los octópodos son animales marinos y carnívoros. moluscos sin concha, de cabeza ovalada y muy voluminosa, ojos grandes y muy desarrollados, que en la cabeza tienen también tres corazones y dos branquias, el resto del cuerpo son ocho largos tentáculos. es omnívoro, muy voraz, y se alimenta de peces, otros moluscos, crustáceos y algas. vive de ordinario en el fondo del mar. su sangre es azul por usar la hemocianina, con cobre, para transportar el oxígeno
sus ocho brazos están conectados, cada uno, con un cerebro pequeño que depende del principal, así controla sus movimientos; en cada tentáculo tienen dos filas de pegajosas ventosas y en su punto de convergencia presentan la boca provista de un pico. como los calamares tienen un depósito de tinta que emplean para escapar de sus depredadores, y un sifón, que puede cambiar de dirección, por el que expulsan una gran cantidad de agua, impulsándose así a gran velocidad
son animales tímidos, que según jacques-yves cousteau es una reacción racional basada en la prudencia. tienen el hábito de cazar de noche. y se mimetizan en el entorno, arrugan su piel para parecer una roca con algas, y adoptando, en ocasiones, diferentes formas de animales venenosos para no ser molestados. cuando son atacados o copulan cambian de color enseguida
los pulpos tienen muy desarrollado el cerebro y los ojos. al igual que el ser humano, enfocan la vista con precisión y se adaptan a los cambios de luz. a través del lóbulo óptico interpretan la información visual, y su magnífico sentido del tacto les permiten tomar decisiones muy inteligentes. poseen capacidad sensorial elevada: pueden escuchar sonidos de entre 400 Hz y 1000 Hz, y son los invertebrados con mayor inteligencia, su sistema nervioso les permite tener memoria e incluso capacidad de aprendizaje
el pulpo común, Octupus vulgaris, puede alcanzar 3 m de largo y 12 kg de peso. las especies más grandes llegan a los 6 m y los 70 kg de peso. pero los pulpos son animales de mucha fuerza en comparación con su tamaño

así que…
la doctora fernández alzó la vista de la pantalla de su PC y observó a “mendiño”, aquel extraño pulpo capturado hacía un año en cíes. el animal se apoyó sobre el cristal de la pecera y abrió sus tentáculos impúdicamente como una estrella de mar… su cabeza demasiado globosa y pesada, como una vejiga medio vacía, se movía con lentitud, y por entre los brazos hacía asomar sus enormes ojos, que parecían, inusitadamente, responder a la curiosidad de la doctora…
la mujer, entonces, decidió bajar la vista y volver a su trabajo
ella continuó trabajando esa tarde, y cuando ya todo el mundo se fue, volvió a dirigir la mirada a “mendiño”, y él, como en otras ocasiones, se apoyó despacio en el cristal del acuario… la observaba… ambos estuvieron así… ella aún no tenía miedo… el animal parecía una planta, un cactus; el agua confería un movimiento extraño a su cuerpo… los ojos nunca parecían indiferentes, jamás parecían irracionales… aquellos ojos saltones, globosos, silenciosos, lentos, inexpresivos, inquietantes… escrutaban con un ligero bamboleo la habitación, la mesa de la doctora, el rostro de la doctora, los propios ojos de la doctora…
ella cogió la taza de café con leche. bebió despacio. el animal se comportaba como alguien premeditadamente indiferente… pero… parecía observar aunque fuese anacrónicamente los gestos de la investigadora
fue cuando la doctora fernández tecleó en google “kraken”… recordaba entonces “20.000 leguas de viaje submarino”… aquella película… la escena del pulpo gigante… recordaba…
en diversas sagas noruegas se describen monstruos marinos llamados kraken, hafgufa o lyngbakr
el kraken es una criatura marina mitológica descrita como un pulpo gigante, del tamaño de una isla, que incluso no podrían llegar a atravesar el estrecho de gibraltar, y que emergiendo de las profundidades atacan barcos y devoran marineros; el peligro, en ocasiones, está en el remolino que crean después al hundirse rápidamente. la etimología de la palabra escandinava designa un animal enfermizo o algo retorcido
erik pontoppidan, obispo de bergen, los describió extensamente. decía que los pescadores noruegos corrían el riesgo de atrapar a los peces sobre el kraken cuando la pesca era buena. si, por el contrario, el fruto de la pesca eran los llamados pólipos resplandecientes, el fin de su vida estaba próximo, pues los mencionados pólipos habitan por toda la eternidad sobre el lomo del kraken, siendo su función la de crear un espejismo celestial, una farsa destinada a las criaturas más torturadas del abismo, las cuales, según la leyenda popular, tienen el rango suficiente de inteligencia como para sufrir el existencialismo: “hartos del vagabundeo eterno por el inmenso tedio de la fauce marina, deseosos de la salvación, acuden como lanzas hacia la propia perdición” así, todo pescador que ose interrumpir esta sentencia del determinismo caería en desgracia
el pulpo kraken además de por los marineros noruegos y balleneros de ámerica, ha sido descrito por el malacologista pierre denys de montfort, y por escritores como plinio el viejo, alfred tennyson o julio verne
hoy en día se han encontrado varias pruebas de la existencia de calamares gigantes en las profundidades del mar, de aproximadamente 15 a 20 metros; y según la cultura popular, sabemos más de marte que de lo que hay en el fondo del mar. bernard heuvelmans, zoólogo, entre otros científicos y expertos, piensa que el mundo submarino, sobre todo, el abisal, está lleno de criaturas aún nunca descubiertas…
la doctora alzó nuevamente la vista. esta vez el pulpo seguía apoyado en el acuario. inmóvil. aquel animal no la espiaba. bueno, sólo era la impresión tonta de ella… como si se sintiese espiada, aunque, no, ella sabía que la estaba observando… el animal parecía querer demostrarle que era consciente de su presencia allí
se levantó y se acercó a la pecera con la taza del café con leche en la mano. se quedó ante él. ambos estaban quietos. y de repente los fluorescentes fallaron unos instantes… la investigadora entonces respiró hondo mientras la luz volvía a inundar la estancia… ambos continuaron quietos. entonces ella alargó la mano temblorosa y cuando ya iba a tocar el frío cristal el pulpo salió huyendo en estampida… ella se asustó tanto que se le cayó la taza y se estrelló en el suelo… el café con leche formó una mancha redonda y marrón sobre las losas blancas que se fue extendiendo como si fuese la penumbra comiendo la luz del día… y ella reprimió un agudo y doloroso grito
cuando ya había terminado de limpiar el suelo, “mendiño” volvió a acercarse sin llegar a apoyar su cuerpo en el cristal: se quedó flotando como un alga en medio del acuario, aparentando la levedad de una medusa… cada tentáculo era una soga, cada soga era una serpiente, cada serpiente era una cabeza… y los ojos… los insensibles pero obstinados ojos… curiosos, extraños, indagadores… la cabeza del octópodo se movía como un artefacto huero, desinflado, estropeado…
ella se quedó de pie ante él, a cierta distancia… aún sujetaba los papeles sucios tras haber limpiado el suelo… pero quería atreverse de nuevo a acercarse
sin embargo, volvió a su escritorio y se sentó de nuevo ante el PC y evitó dirigir la mirada hacia el animal. continuó con su trabajo. pero cuanto más se enfrascaba en lo suyo más sentía la presencia incómoda del invertebrado. ella sabía que él estaba allí, se le hacía presente sin verlo, sabía que sus ojos, como dos pelotas, estaban escrutando sus gestos. y ella sentía rabia
y volvió a fallar la luz
y al iluminarse de nuevo el laboratorio ella lanzó una mirada furiosa y de reproche hacía la pecera: el animal seguía apoyado en el cristal, meciéndose amorfo, desde el agua, en el agua, dentro del agua, pero sus ojos seguían diciendo que comprendían algo… aquel animal se comunicaba
ella se pasó la mano por la frente, pensó en su marido, en su hija, en sus hermanas, en sus padres… y ahora sí empezaba a sentir miedo… aquel estúpido bicho marino sin huesos! aquel monstruo!
sabía que sus sobacos habían manchado la blusa de sudor, como la primera noche que se acostó con su marido, cuando de madrugada él le pidió calentar las manos en ellos… ahora la consolaba recordar con inusitada nostalgia aquel gesto tan tierno… y alzó la mirada, tozuda, quería gritar al pulpo, quería decirle algo… pero el animal no se movía… y sin embargo el agua lo mecía… viscoso, blando, demasiado orgánico… vivo!… aquellas ventosas se pegaban como pequeñas bocas al cristal… parecían querer caer sobre su piel como sanguijuelas… querer succionarla… casi sentía la fuerza de sus tentáculos rodeando su cuerpo, anillándose en torno a su cuerpo, asfixiándola… y a ella se le erizó la piel… un frío intenso cayó a lo largo de su espina dorsal… se le enarcaron las cejas, se le crispó la comisura de los labios…
y de repente sonó su móvil: era su marido; iba a recoger a su hija
y ella al apagar el teléfono se forzó a ver de nuevo aquel monstruo… seguía esperando algo… seguía exigiendo algo… seguía, amenazador, expectante, acechante…
así que la doctora se levantó y se dirigió nerviosa al baño. porque seguía sudando. y allí se mojó la cara: estaba pálida, demasiado pálida…
volvió a su mesa después de recogerse el cabello. se sentó. intentó no mirar al pulpo. pero tuvo que hacerlo. y quiso obligarse a dejar de verlo. y quiso no pensar… se obligó a no pensar…
entonces…
el PC se vino abajo y quedó completamente en negro, y además se fue la luz en la habitación… sólo un pequeño punto de luz surgió, intenso, mínimo, esperanzador, en el centro de la oscura pantalla. era refulgente… y parecía empezar a moverse… lento como una pequeña luciérnaga… torpe… como si quisiera salir de dentro de un tarro de cristal… tenía una forma irregular, extraña… pero al moverse iba creciendo… parecía un dibujo… no, eran unas letras de una extraña caligrafía… muy difíciles de leer… eran de un color extraño, líquido, de un aspecto rugoso, orgánico, vivo… y pretendían formar una palabra… una palabra que ella debía conseguir leer… sudaba, tenía miedo, sentía pánico… el denso silencio, el zumbido irritante de las máquinas, el molesto correr del agua desde los acuarios, la oscuridad sólida y demasiado dura…
“morirás”
aquellas incomprensibles letras sólo decían eso… eso!
y volvió la luz… el pulpo seguía apoyado en la pared del acuario, quieto, como una flor seca, mecido blandamente como un feto dentro del agua…
ella cogió su bolso… nerviosa… se le cayó… lo recogió, se le cayeron las llaves, otras cosas también… las recogió apresuradamente… pero no quiso volver la vista… estaba aterrada… no quería llorar… no pretendía huir… tampoco quería morir…

cp19fb17sar

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