Archivos de la categoría ‘Luisa Cayetano’

Exaltación del vino

Publicado: 17 marzo 2011 de formasdifusasdbate en Luisa Cayetano, Poesía

Frío invernal, y en el horizonte
el sol se agota en un diáfano atardecer.

Viento del norte que crispa los restos de poda
distraídamente abandonados al pie del bancal.

Brisa que gime por una luz escasa
Tiempo frío, meses tibios por llegar
Brotes tiernos, pampanos en erupción.

La naturaleza repite el desafío.
Con el esfuerzo de  mis ojos y asperas manos
conduzco la arquitectura hacia el verdor de la primavera
percibiendo el lento avance del envero

Dibujando nacimientos y agonías de frutos maduros
Asistiendo a la alquimia del azúcar en fermentación
Dulce mosto que hierve de morada pasión
Sucumbiendo lentamente
Mostos, burbujas y alcohol

Cosas entre amigos

Publicado: 31 enero 2011 de formasdifusasdbate en Luisa Cayetano, Poesía

Amistad y Amante, tienen la misma raiz,
aunque el sentimiento no sea el mismo
Besos taciturnos que nos unen esta noche,
mis labios se humedecen con sabor a ti.
Latidos atónitos que ocultan confusas emociones,
El temor sobrevuela este instante bañado de clandestina pasión
Solo seré tu amante en esos diminutos fragmentos de intimidad compartida
Solo seré tu amante mientras respetes los momentos que no comparta contigo
Prescindiendo de obsesiones y de arcaicos derechos de posesión
Sobre el tapete verde se barajan las cartas,
acompañando cada movimiento
con la costumbre de muchos años de cómplice amistad.
Y una gran duda juega al poker con mi cabello..
Podrás ver a dos mujeres diferentes??
Comprenderás que en tus distraídos brazos soy una, y que al alejarme la otra?
Pinto en el aire
Dibujo una promesa
Siempre… siempre.. la amistad en lo alto del mástil,
¡Que sobraran boyas que nos mantenga a flote!
Y brújulas que nos lleven a buen puerto

Entreacto

Publicado: 19 abril 2010 de formasdifusasdbate en Luisa Cayetano, Prosa

Una cocina de casa de aldea, un mirlo que se pasea por el borde de la ventana, una sartén de hierro descansando sobre la artesa , esperando su turno en esta comedia.
Desde la tosca mesa de tablas de castaño, un viejo marino, un hombre cansado con la piel ajada por la sal.
Su mirada se detiene en la imagen de una mujer que guisa. Esos ojos que tantas veces la han vestido, y otras tantas despojado de sus ropas en carruseles de fantasía amorosa.

Ella, ataviada con una ligera bata negra con pequeños lunares blancos, pelo castaño y recogido en una gruesa coleta, se remanga y armoniza aromas y sabores.

No le mira, pero lo siente, y lo presiente, obteniendo de él toda la energía para llevar a cabo su labor.

Harina, aceite, calamares..
¡ Comienza el espectáculo !
La sartén de hierro se hace un sitio sobre el fogón, y el aceite chisporrotea moviendo rápidamente sus incontables manos para atrapar los alimentos y llevarlos hasta las profundidades de ese mundo oleoso y submarino.
El no pierde detalle. a pesar de los años transcurridos, de los kilos de más, de las arrugas que surcan su cara, la sigue admirando.

¿ Es la metamorfosis del amor en alimento , que brota del corazón hacia sus manos?
¿o el amor nace de esas manos, moldeando una crisálida que anida en el corazón del hombre ,
y que es su alimento?

(res non verba)