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Esta mañana he vuelto a aquella ribera

Publicado: 27 noviembre 2011 de formasdifusasdbate en Kiko Troncoso, Poesía

Esta mañana he vuelto a aquella ribera

a pisar el mismo jardín descuidado

a caminar entre las huellas de sus moradores

la hiedra, la madreselva

parecen aguardar la mano que las conforme de nuevo

posan a través de su idioma salvaje sobre la pérgola oxidada

sus rabos caen como tentáculos de itinerarios imposibles

a los que hubiera que sortear en un juego

Cualquier tarde la abuela dejó sus tijeras sobre la mesa

sin pensar que se convertiría en una lápida

donde se deshicieran las hojas de cada otoño;

las copas se entrechocaban bajo la parra festejando

el olvido del viento, la distancia del frío,

de la ausencia de olor, de luz.

Hoy los mirtos disparan sus brotes rojizos

marcándome los pasos hacia la fuente.

Su sonido es lo que menos ha cambiado

conserva la ilusión de aquel que llevó allí el agua como recreo,

la vegetación se cierra, se tupe, oculta el espacio entre

el secreto de sus sombras, me siento,

su intimidad me abraza, me expone

ante el espejo de una infancia cualquiera y un destierro común.

Desde aquí la figura de ese cedro se equilibra extrañamente

en su diagonal, sugiere una especie de gravedad invertida

para levantar contra el cielo la silueta de sus brazos negros y poderosos.

El escarceo de los pájaros tampoco ha variado mucho

o quizá soy yo quien no ha podido olvidar la impresión primera

del sonido de las alas entre la fronda,

también recuerdo quien me hizo callar para poder escucharlo

y se ha ido como la pasión que había en esta huerta, en el porche y sus macetas,

en el lustre de unas ventanas desconchadas

que no esconden nada más de lo que son;

la casa está vacía, cansada, polvorienta,

deseando también una primavera que la rescate del silencio.

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Publicado: 20 abril 2011 de formasdifusasdbate en Discusión, Kiko Troncoso

Tras una semana distraído de mí, no me dejo traer del todo por el eco de las urgencias nunca vistas, de los listones de las horas tejiendo su abrigo inhóspito. Si echas el freno, te pasará de largo el troje que querías quitarte de la espalda con la intención de aclarar algo, de aportar un sentido, de dejar una gema de sangre que revisitar y poder pensar en ello cuando no se te ocurra en que pensar.

Musitas cualquier cosa, un slalom de fonemas averiados en alguna esquina abierta a recuerdos invertebrándose. Parece que lo has logrado, has escupido una sucesión amarga de auroras ajenas, de rubios licores que embalsaman almas.¿Dudas?¿Se te han rizado las sienes con lo del alcohol? Continúo excavando en las palmas de mis oídos. Horadar produce un ruido tóxico, ojo, puede provocar una dispersión etérea del olvido, deliciosa en el estío cuando hay tanta gente forzando sus axilas con un candor admirable.

Definitivamente has cogido una circunvalación sin pálpito alguno. ¿Me acercas el tintero? No pongas excusas, es tu voz la que está seca. Ya, sólo intentaba ganar tiempo, pero no hacía falta que me lo recordaras, las obsesiones congelan la respiración. Además, ¿qué esperabas?,¿fintar tu identidad a base de versos? Como nunca soy el de siempre.

Manos

Publicado: 20 abril 2011 de formasdifusasdbate en Kiko Troncoso, Poesía

Palma contra palma

candor de la carne

nos quedamos

hasta que el calor y el hueso

se funden

pareces irte

me entrelazas con los dedos

me racionas

tu fuerza contenida

nos separamos

deslizando – no es mas que un roce –

los dorsos olvidados

te retomo

el índice

en los huecos de la muñeca

probando tus resortes

me aprietas

el contorno de las uñas

con los ojos de tus yemas

vas ganándome las falanges

picas

entre sus valles con delicadeza

con nervio con  el sudor

te aferras a mí

soy un puño cubriendo tus pulgares

una tenaza bajo la técnica de tu respiración

te liberas me acometes

me exploras me pellizcas

el intersticio de los nudillos

como si fuera tuyo

vuelvo a tus palmas

como una araña

tamborileando su malla

exhalas te dejas me dejas hacer

me haces

consiento me abandono

pulsas las teclas de la piel

con la que toco el mundo

sin tocarte

tu tacto juego infinito

una vez más

puente y morada.