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réquiem II

Publicado: 11 noviembre 2010 de petemoure en Pedro Mouro, Poesía

y después de mi,

toda la imposibilidad de vaciarme
el peso de la culpa,
que arrogante va, ceñida al alma
como esas latas rojas
como la sangre toda
que arrojabas al paso
-esa de la herida
que te abrieron
con su sin querer-
que no bastará saber que seguirán
los años en sucesión
sin salida de emergencia
si no dan algún fruto que sea comestible
por esta digestión acostumbrada al sabor
del hierro oxidado – las esquinas
de la muerte donde esperan juntas
todas las ciudades
algo así como estallar
de sí, como explotar de la enfermedad
que nos dio a oscuridad
un día como tantos, y descubrirse
por lo menos
no existiendo, o preparado
para ser llenado de otra cosa
diferente, que viene a ser
lo mismo
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Requiem 1

Publicado: 14 octubre 2010 de petemoure en Pedro Mouro, Poesía

es estarse en la propia condición con todo el peso

de la muerte devorando

lo que hubo de tornar pálido el reflejo

a fuerza de olvidarse: este sudor

de rabia descompuesta, este olor

a sangre fermentada que agudiza el deseo

de emparedar los sentidos, de tapiarse el cuello

tras los más gruesos muros

 

diré que es la pregunta

esa de si la vida más allá en el vacío- de si la vida

más acá

en el vacío

más oscuro- que hace confundir

forma y contenido (la carne y la sangre

que jamás podrán heredar el reino)

espectáculo y significación,

y asi llamar, y digo

sólo por ejemplo,

al enfermo de sí mismo ser humano

 

mis queridos difusos!!!!!

Hibrid 01 – Postexperimental

Publicado: 26 junio 2010 de petemoure en Pedro Mouro, Poesía

Deshaz

el núcleo que convence la evidencia

de haber amanecido

espalda, y déjate

a la espera, al deducir los días.

Adormece el gesto, la mayoría inválida

de hombre que te tiembla

como abotonándote la piel a las paredes

del naufragio madre, y los gritos rotos

con que arrojamos los relojes a los campos rojos

de los últimos desiertos.

Dilo entonces, di no basta

haber nacido nombre para apresurar la letra,

como no bastó destornar la integridad

a los ángulos del vientre

para digerir la muerte; llegar mentira a la sucesión

de tumba y perder

el juicio y quedar culpable

de difuminar la línea por miedo al último paso,

de agonizar temprano, de abandonarse

antes -todos los jóvenes

mueren

antes de tiempo…